En la fiesta de La Candelaria


El pasado 02 de febrero, con una concurrida presencia de peregrinos y peregrinas, se celebró la fiesta de La Candelaria en Isla Mancera. Organizada por la catequista sra. María Angélica, contó con la compañía de Alejandro Durán de la Comunidad Papa Juan XXIII,  Adam Bartyzol, Vicario de la costa valdiviana, el diácono Pablo Reyes, de la parroquia nuestra señora del Carmen y hermanos de la comunidad cristiana de Los Molinos. La Eucaristía fue el marco celebrativo. Por la tarde, una sentida peregrinación por los alrededores de la Isla, recordaron antiguas, pero siempre nuevas, tradiciones religiosas y populares.

La Isla de Mancera

La isla de Mancera cierra el fondo de la bahía de Corral y aunque pequeña, por su ubicación fue de gran importancia para la defensa de Valdivia. Contó con el Sarillo San Pedro de Alcántara, construido en 1645 por Don Antonio Sebastián de Toledo. De esa misma fecha es el Castillo de San Francisco de Baides; éste estaba conectado al de Alcántara y defendía la entrada al rio Tornagaleones. También en 1758 se proyectó sobre el cerro la Batería Alta de Mancera que sería defendida por 8 cañones y que después se transformó en almacén de pólvora.

Inicialmente los Lefkenches la denominaban Guiguabín que significa ¨fiesta del silbido¨. Pastene, su descubridor, la llamó Imperial y también se le conoció posteriormente como la Isla de Constantino. Prevaleció sin embargo el nombre Mancera, en honor a Don Antonio de Toledo, Marqués de Mancera. Después de la destrucción de Valdivia en 1599 y de la ocupación holandesa de 1643, al lugar de los españoles estuvo en Mancera hasta 1647. Durante muchos años se estimó precaria la subsistencia de Valdivia dado el hecho que los Lefkenches mantenían una actitud belicosa, lo que hacía difícil la defensa de la ciudad. Así después de refundada Valdivia, hubo varios intentos de trasladarla nuevamente a Mancera. El progreso de las técnicas navales, así como la idea de centralizar las fuerzas, impulsaron dicha idea. Ya en 1682 lo había propuesto el Gobernador Francisco Hernández de Cifuentes, y en 1731 Pedro Moreno y Pérez.

En 1758 el Gobernador Manuel de Amat como Presidente de Chile y a continuación como  Virrey  se empeñó en el traslado nuevamente de la ciudad de Valdivia a Mancera, mejorando todas sus fortificaciones. Un cronista dice: “emprendió con toda diligencia el trabajo de dicha isla para ponerla del todo inexpugnable”. Este traslado  perjudicó notablemente a la ciudad de Valdivia el que se mantuvo hasta 1779. Los valdivianos reclamando al presidente Jáuregui  decían: “no hay otra cosa que solares y memorias de lo que se perdió por las injusta transmigración a Mancera”.

El rey Carlos III ante esta cuestión pide informe al Director de Ingenieros Juan Martin Cermeño quien fue partidario que la cuidad de Valdivia, quedase en su lugar  de origen, por cuanto la Isla  de Mancera le parecía muy pequeña. Proponía también que se construyeran nuevas edificaciones. Así, después de trasladarse el Gobernador y los pobladores de nuevo a Valdivia, la importancia de Mancera declinó bruscamente, y pronto el abandono y la soledad harían lo suyo.

Fotos Fiesta de la Candelaria

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