Dios ha bajado a comer la sopaipilla con nosotros.


aa-1
Comentario para el Evangelio del domingo.

Parece que Jesús quiere probar la fe de sus discípulos.
Hace un milagro: multiplica pocos panes que tienen para mucha gente que hay.
1) El gesto subraya la generosidad de Dios: se desbordan todos los cálculos humanos, trasciende toda lógica, todo esquema mentalNunca como es este tiempo, tenemos la posibilidad de alimentar a las multitudes hambrientas, somos la primera generación que podemos acabar con el hambre en el mundo, este es un pecado grave. Y no lo hacemos…
2) El signo de Jesús, no se realiza sin la aportación pequeña pero concreta, de un muchacho, que tal vez animó a otros a la solidaridad y esto provocó el milagro.
3) Jesús distribuye los panes, con el mismo rito que aparece en la Eucaristía: “Tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió”. Juan hace referencia a que estaba cerca la Pascua. Partiendo del pan, podemos descubrir la necesidad de otro alimento, que de verdadero sentido a nuestra existencia como creyentes. Tenemos hambre de Dios, por eso es necesario que los cristianos, nos juntemos durante la semana para profundizar en el mensaje, celebrar la vida, para actuar como Jesús, rescatar nuestra vida de la prisa, del consumo, de la eficacia, para escuchar sus palabras, que son de vida y dan la vida.
4) Fue tan sorprendente el signo que la gente exclamó. “Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo. Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vea a la montaña, él solo”. Nos fabricamos al profeta que necesitamos y pretendemos convertirlo a nuestro modo de pensar. Nos da una lección clara y nos hace pensar porqué le seguimos.

El papa Francisco sobre el tema del hambre:

1) Es el corazón de la misión de la Iglesia y su atención hacia todos aquellos que sufren por ese escándalo del hambre, con el que el Señor se identificó cuando dijo: ‘Tuve hambre y me diste de comer’.”
2) No podemos mirar a otra parte, fingiendo que el problema no exista. Los alimentos que hay a disposición hoy en el mundo bastarían para quitar el hambre a todos.
3) Tenemos que dar voz a todas las personas que sufren silenciosamente el hambre, para que esta voz se convierta en un rugido capaz de sacudir al mundo.
4) Cuando hay voluntad, lo que tenemos no se termina, incluso sobra y no se pierde.

Dios ha bajado a comer la sopaipilla con nostros. Hay que reconocerlo y darle de comer. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: