Dar y darse.

Publicado: 7 noviembre, 2015 en Noticias

a

Comentario para el Evangelio del domingo.

Los textos de hoy ponen dos ejemplos, que nos hablan de una forma nueva de dar o de darse. En la primera lectura Elías pone en dura prueba a una viuda: debía darle todo, a cambio de morir de hambre con su hijo. El pedazo de pan que se le pide es su todo. Y dio ese todo. Su generosidad total fue su alimento y su vida. Y desde aquel día nunca le falto el pan. El relato acaba con el cumplimiento de la promesa, porque la palabra de Dios a través de sus profetas, se cumple siempre. Esta es la diferencia entre dar limosna y darse. Lo mismo acurre con la viuda del Evangelio.

Jesús observa, como muchos ricos echan en cantidad para las ofrendas del templo, pero no se deja pasar de largo a los que no son importantes, una pobre viuda que echo dos reales. Parece que sabe mirar y entonces dice: “Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el cepillo más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir”. No es lo mismo dar lo que nos sobra, que dar lo que necesitamos. Esto no quiere decir que no hay que dar, pero sin quedarse fuera de la ofrenda, debe afectar a nuestra vida. Pero Jesús va más allá, hay que darse u ofrecerse, dar vaciándose de sí mismos.

Darse es la donación total de uno mismo, dejamos de poseernos, el cepillo es más bien un símbolo. La verdadera donación es de todo lo que tenemos para vivir, que no hace sólo referencia a las monedas. La viuda por ser pobre, pudo dar; pues dio de su pobreza, de su necesidad, su corazón estaba desprendido antes de traer las monedas. El darse a Dios y a los hermanos es la entrega total de uno mismo y de todos los bienes que se poseen (bienes en sentido amplio). El cristiano no debe de dar “limosnas” debe de darse a sí mismo, todo entero, por los demás.

Darse no es un problema de cantidad sino de generosidad. Hay que darse en la familia, en el trabajo, en el barrio, en la comunidad parroquial, en el campo sindical y político. La entrega debe ser total, no le damos a Dios una limosna, Jesús le entrego toda su vida.

Dios cuenta con todos, también con los excluidos y los que nos sentimos abrumados ante los problemas del mundo. Para Dios todos somos importantes y necesarios. Todos hacemos la historia, calladamente. Cuantas pequeñas viudas con nombres, compartiendo su vida en diversos lugares, que nadie las ve, y no necesitan halagos, ni aplausos. Hay otra historia real, compuesta por la sinfonía de historias pequeñas, escrita por personas anónimas, que tienen sangre roja y no azul, que son vecinos normales, que nunca llamaron la atención y nunca fueron reconocidos por su nombre. Son las verdaderas historias de amor.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s